La gran calidad de los auriculares QuietComfort de Bose fue reconocida por los especialistas desde el mismo momento del lanzamiento y arropada por el público entendido, convirtiéndose en un modelo muy vendido. Ahora llega la segunda generación, con algunas novedades en cuanto a su diseño, tamaño y peso, mejorando además el sistema de cancelación de ruido activo.

 

Este modelo sustituye a los auriculares Bose QuietComfort Earbuds lanzados hace un año, y lo hacen con una batería de novedades para situarse en la parte alta de un segmento bastante competido. Pero los Bose QuietComfort Earbuds II tienen muchos argumentos a su favor con el mejor sistema de cancelación de ruido del mundo, algo que hemos comprobado en primera persona, la mejor forma de saber si lo que el fabricante anuncia es correcto.

 

Lo primero que notamos al sacarlos de la caja es que el tamaño es algo más pequeño (un 25% menos), son más ligeros (6,24 gramos cada uno) y el tamaño del estuche de carga (40% más pequeño), que al mismo tiempo es más robusto. Antes de iniciar la prueba es aconsejable descargar la aplicación gratuita Bose Music, desde donde realizaremos la búsqueda de los auriculares y el emparejamiento a través de Bluetooth 5.1, que garantiza una gran estabilidad en la transmisión de música hasta una distancia de 9 metros, permitiendo movilidad sin necesidad de llevar el teléfono encima.

 

Uno de los aspectos que  Bose quiere destacar de estos auriculares es el sistema de calibración que incorpora, realizando una medición del pabellón auditivo cada vez que nos los ponemos, para proceder a un correcto ajuste de la música. Esta tecnología de calibración –similar a la utilizada en los equipos de cine en casa y barras de sonido- se denomina Custom Tune, adaptando la cancelación de ruido y el rendimiento sonoro a cada persona que se ponga los auriculares. Además, mediante la aplicación podemos saber si el auricular está correctamente colocado.

 

Este es un dato importante, porque el sellado del pabellón auditivo se realiza mediante un doble sistema, primero con la punta del auricular que se introduce en el oído (en tres tamaños, S, M y L) y una banda de estabilidad de silicona suave que se adapta a la parte exterior del oído, también en tres tamaños, por lo que hay hasta 9 combinaciones. Este segundo sistema de ajuste es el que da estabilidad al fijarse al oído sin necesidad de una lengüeta, y el auricular no se mueve del sitio, incluso con movimientos bruscos al hacer deporte.

 

Una vez elegida la medida de la punta y la banda podemos realizar una prueba de sellado con la aplicación que nos dirá si están correctamente colocados los auriculares y comenzar a hacer los ajustes de sonido. A través de la app se puede optar por uno de los numerosos tipos de ecualización predefinidos y también una ecualización personalizada en la que se ajustan al gusto del usuario los niveles de graves, medios y agudos.

 

Aquí también elegimos el tipo de aislamiento que deseamos al escuchar música con la tecnología Bose Acoustic Noise Cancelling. Tras analizar el pabellón auditivo, y con la ayuda de cuatro micrófonos externos, se logra anular gran parte del ruido, creando un ambiente único para disfrutar de la música, ya sea en total silencio o permitiendo algo de transparencia y no quedar completamente aislados.

 

En la aplicación se pueden seleccionar hasta cuatro perfiles de reducción del ruido, desde el silencio total a otras opciones como caminar, modo alerta o viajar en transporte público, que permite al usuario escuchar los mensajes de megafonía y otras conversaciones. Al utilizarlos junto con la tecnología ActiveSense permite escuchar el mundo que nos rodea de forma clara y natural, reduciendo las distracciones ruidosas o suavizándolas a un volumen manejable.

 

Ya sea en completo silencio o en otros modos, el sonido que escuchamos es realista, con unos graves profundos que no resultan molestos y una gran definición de cada nota musical, independientemente del género elegido. También nos gusta por la gran claridad de sonido en las llamadas telefónicas, donde no importa que vayamos caminando por la calle con viento, porque nuestro interlocutor escuchará la conversación de forma clara.

 

Tienen protección frente al agua, sudor y salpicaduras con la certificación IPX4, pero no son sumergibles. La duración de la batería de los propios auriculares es de unas 6 horas con la música a un nivel normal y el sistema de cancelación de ruido activo, algo que hemos comprobado, pero en el estuche hay energía para otras tres cargas más, lo que supone hasta 24 horas de música. Unos indicadores LED de colores en la parte exterior señalan el estado de la batería, y desde la aplicación también se puede ver el nivel de carga de los auriculares de forma instantánea. Vienen con un cable USB tipo C incluido –no llevan carga inalámbrica- y tienen un precio de venta recomendado de 319 euros, en colores negro o blanco.

 

Es cierto que el precio es elevado, pero se trata de un producto de calidad impecable en cuanto a materiales y diseño, con un ajuste perfecto al oído y un sistema de cancelación de ruido certificado como el mejor del mundo por organismos independientes. Además, el hecho de que analice el pabellón auditivo en cada escucha permite una personalización como ningún otro auricular del mercado. La relación calidad/precio juega a favor de estos auriculares, y no creo que nadie se arrepienta de hacer esta inversión para disfrutar de la mejor música en cualquier lugar.

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