En sus orígenes a finales del siglo XIX en Lancaster (Estados Unidos), Hamilton fue una compañía relojera que experimentó un gran crecimiento con el auge del ferrocarril, suministrando gran parte de su producción de modelos de bolsillo a esta finalidad, hasta la llegada de los relojes de pulsera tras la Primera Guerra Mundial. Posteriormente, la firma se especializó en relojes marinos y acompañó a los pioneros de la aviación, que llevaban instrumentos de precisión para hacer los cálculos de vuelo en su muñeca.
 
En 1918, los relojes Hamilton fueron elegidos como los cronometradores oficiales de los primeros vuelos del servicio de correo aéreo de Estados Unidos entre Washington, Filadelfia y Nueva York, y en 1926 se encargó de cronometrar el primer vuelo al Polo Norte. Esa tradición de fabricar relojes para pilotos se ha mantenido inalterada durante décadas, hasta llegar a nuestros días con una colección muy variada y para todos los públicos, desde quienes lo utilizan por motivos profesionales en la cabina de su avión a quienes lo compran por estética.
 
La vinculación con el mundo de la aviación es una constante en la historia de Hamilton en todo el mundo, y en nuestro país ha decidido prestar un apoyo muy importante al piloto Juan Velarde, quien a en su adolescencia comenzaba a pilotar aviones de vuelo sin motor, y con tan solo 16 años ya realizó su primer vuelo en solitario.
 
En la actualidad, Juan Velarde es embajador de la marca Hamilton y uno de los mejores pilotos españoles, reconocido como deportista de alto nivel (DAN) por el Consejo Superior de Deportes de España. Iniciado en el mundo de las acrobacias aéreas en 1999, ha logrado varias medallas con el equipo español, así como varios campeonatos nacionales individuales y se unió al circuito Red Bull Air Race en la Copa Challenger en 2014, debutando en 2015 en la Master Class.
 
Tras el parón que se produjo en estas competiciones por la pandemia, Juan Velarde ha vuelto a entrenar y su preparación está al máximo nivel para afrontar el calendario cuando se retomen las pruebas. Por gentileza de Hamilton, hemos tenido el privilegio de pasar una tarde en su hangar y conocer algunos detalles de un deporte tan apasionante como arriesgado, en el que la precisión es siempre fundamental.
 
En el hangar del Team Velarde encontramos tres aviones, un Extra 330 LX de fabricación alemana decorado con los colores de Hamilton y Repsol, ligero y potente (660 kg y 315 CV) con el que el piloto nos hizo una pequeña exhibición de sus habilidades acrobáticas, un Zivco Edge 540 V2 todavía más ligero (540 kg) y maniobrable, y un Sukhoi SU-16 de fabricación rusa que cuenta con un motor central de 9 cilindros, 400 CV y un peso de 700 kilos para vuelo acrobático clásico, sincronizado o en formación.
 
El piloto madrileño Juan Velarde se confiesa perfeccionista cuando compite, se esfuerza para conseguir un estilo de vuelo preciso, impecable y agresivo a la vez. Son muchas horas de entrenamiento, concentración y preparación de los ejercicios para llegar al nivel en el que él se encuentra en la actualidad, con la ayuda de su avión, un gran equipo y un Hamilton en su muñeca. “La combinación de innovación y alta calidad que representa Hamilton es la misma que yo busco en las acrobacias aéreas: confianza, precisión, innovación y libertad de espíritu”, afirma Velarde.
 
Para Hamilton es un orgullo colaborar con escuadrones militares como la prestigiosa Patrulla Aspa de España, así como con servicios de rescate aéreo como el famoso Air Zermatt, equipos de demostración y pilotos acrobáticos de todo el mundo. En la aviación, Hamilton se centra en la precisión y en la capacidad de toma de decisiones sumamente rápida que los pilotos requieren, para crear innovadores relojes.
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