Vacheron Constantin Grand Lady Kalla

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Con más de 49 quilates de gemas preciosas y un diseño que se transforma en reloj, brazalete o collar, la maison suiza reinterpreta su legado de Alta Joyería en una pieza que celebra el vínculo eterno entre la relojería y la feminidad.

Hay relojes que no marcan solo el paso del tiempo, sino la historia del arte y la elegancia. Así se presenta el Grand Lady Kalla, la nueva creación de Vacheron Constantin, una obra maestra que combina la precisión suiza con la exuberancia de la Alta Joyería, lujo femenino, relojería suiza, joyas de alta gama.

Inspirado en el mítico Kallista de 1979, símbolo de la unión entre técnica y belleza, el Grand Lady Kalla representa una evolución natural de una saga legendaria. Esta nueva edición incorpora piedras de color —zafiros, rubíes y esmeraldas— que transforman la luz en movimiento y aportan un nuevo lenguaje visual al universo de los relojes joya.

Cada una de las tres versiones es un testimonio de la maestría artesanal de la maison: el modelo Zafiro, en oro blanco de 18 quilates, está engastado con 49,72 quilates de zafiros, incluyendo un zafiro talla pan de azúcar de 2,54 quilates. El Rubí, también en oro blanco, despliega 49,85 quilates en total, mientras que el Esmeralda, elaborado en platino 950, brilla con 35,72 quilates y una gema central talla pan de azúcar de 1,95 quilates.

Más que un reloj, el Grand Lady Kalla es una pieza transformable. Su diseño ofrece cuatro formas distintas de lucirlo: como reloj de pulsera, brazalete, pieza de joyería o collar largo. Este ingenioso sistema convierte al accesorio en una joya versátil que acompaña cada momento del día con un aura distinta. El brazalete de tres hileras estilo rivière, el reloj completamente engastado y el collar largo se pueden intercambiar con precisión milimétrica, revelando el ingenio técnico detrás de su aparente ligereza.

Las perlas Akoya, emblema de pureza y tradición, se combinan con cuentas pulidas de piedras ornamentales -calcedonia, crisoprasa o zafiro azul, según el modelo- para crear una armonía cromática de rara sofisticación. El resultado es una sinfonía de reflejos que envuelve la muñeca y el cuello con un brillo hipnótico.

Fiel al espíritu de la manufactura fundada en 1755, el Grand Lady Kalla expresa la esencia de Vacheron Constantin: la búsqueda de la excelencia creativa y técnica. Cada engaste, cada curva, cada transición entre piedra y metal está concebida como una microescultura. No se trata de seguir la tendencia de los relojes joya, sino de redefinirla desde la autenticidad y la historia.

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