En caja de 39 mm en tres acabados diferentes, es un reloj que trasciende los circuitos y la velocidad para llevar la relojería suiza a un nuevo nivel de precisión astronómica, inspirado en la exploración espacial y en la eterna danza de las fases de la luna.
TAG Heuer ha vuelto a sorprender al mundo de la relojería con el lanzamiento del Carrera Astronomer, un modelo que fusiona tradición, innovación y precisión cósmica. Esta nueva pieza no solo rinde homenaje a la herencia deportiva de la marca, sino que también mira hacia el cielo para capturar la esencia de los ciclos lunares en una interpretación moderna y vanguardista.

La colección TAG Heuer Carrera, nacida en los circuitos de carreras en los años sesenta, siempre se ha distinguido por su capacidad de romper límites. Ahora, su espíritu pionero trasciende la pista y se proyecta hacia la astronomía, reafirmando la vocación de la firma por la innovación.

La conexión de TAG Heuer con la exploración espacial se remonta a 1962, cuando el astronauta John Glenn llevó un cronómetro Heuer a bordo de la nave Friendship 7 durante su histórica misión orbital. Aquel hito no solo consolidó la reputación de la casa suiza en la precisión extrema, sino que también abrió un nuevo capítulo en su identidad: la relojería vinculada al espacio.

Hoy, ese legado se materializa en el Carrera Astronomer, un reloj que sustituye la adrenalina de los circuitos por la medición exacta del ciclo lunar, ofreciendo una visión renovada de una de las complicaciones más clásicas de la relojería.

En el corazón del modelo late el Calibre 7, un movimiento mecánico con reserva de marcha de 50 horas. Su innovador sistema muestra en un disco giratorio siete fases lunares con precisión científica, sincronizadas con el ciclo real de 29,5 días. Esta representación elimina la abstracción habitual y aporta una claridad única, conectando al usuario con el ritmo del cosmos.

Cada noche, a la 1:00 am, el mecanismo avanza en perfecta sintonía con el movimiento lunar, reforzando la idea de que el tiempo no es solo un conteo lineal, sino un ciclo natural. En el reverso, un grabado de observatorio astronómico y la Corona de Laurel simbolizan triunfo y excelencia atemporal.

La colección se lanza en tres versiones, todas con caja de 39 mm:
- Acero inoxidable con esfera plateada y brazalete de acero cepillado, elegante y funcional. PVPR: 4.700 euros.
- Edición limitada de 500 piezas con acentos turquesa y correa de cuero gris, de aire futurista. PVPR: 4.500 euros.
- Acero y oro rosa 18K, también limitada a 500 unidades, con un diseño refinado y lujoso. PVPR: 7.150 euros.

Cada modelo refleja un estilo propio, pero todos mantienen la coherencia de un diseño que une tradición, modernidad y visión cósmica. Más información en www.tagheuer.com