Tras una profunda remodelación de más de 10 millones de euros, el icónico castillo medieval renace con mejoras en accesibilidad, eficiencia energética y una cuidada propuesta artística que combina patrimonio, diseño contemporáneo y arte local.
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Tras una profunda remodelación de más de 10 millones de euros, el icónico castillo medieval renace con mejoras en accesibilidad, eficiencia energética y una cuidada propuesta artística que combina patrimonio, diseño contemporáneo y arte local.
El histórico Parador de Sigüenza ha vuelto a abrir sus puertas el pasado 9 de mayo tras casi siete meses cerrado por obras. Ubicado en un majestuoso castillo del siglo XII sobre los restos de una alcazaba árabe, el Parador ha sido objeto de una completa renovación que moderniza sus instalaciones respetando su valor patrimonial.

La inversión total supera los 10 millones de euros, con 8,3 aportados por Paradores y 1,8 por Turespaña, esta última a través de fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. La intervención se alinea con el ambicioso plan estratégico de Paradores, que busca reformar más del 50% de su red antes de su centenario en 2028, mejorando sostenibilidad, accesibilidad y conservación del patrimonio.

Entre las mejoras más significativas se encuentra la renovación completa de la cocina principal, así como la modernización de los baños en 21 habitaciones, donde se han sustituido bañeras por duchas accesibles. También se han reformado los baños públicos y se ha planificado una segunda fase para renovar el resto de los cuartos de baño.

En materia de sostenibilidad, destaca la sustitución de las calderas de gasóleo por otras de gas natural, lo que permitirá una reducción del consumo energético del 25% y de las emisiones de CO₂ en un 52%, equivalente a plantar unos 350 árboles. Además, se han reemplazado fancoils, enfriadoras y carpinterías interiores y exteriores para mejorar la eficiencia energética e insonorización del edificio.

Turespaña, por su parte, ha centrado su actuación en la restauración exterior del castillo: se ha recuperado el adarve, habilitado una nueva azotea visitable y renovado la iluminación monumental, convirtiendo la fortaleza en un espacio aún más atractivo para el visitante.

Junto a las mejoras técnicas y estructurales, el Parador estrena un ambicioso proyecto artístico. Una selección de tapices y alfombras elaborados por la Real Fábrica de Tapices según diseños de artistas como Manolo Valdés, Keiko Mataki o Guillermo Pérez Villalta visten los muros del castillo, recuperando el uso tradicional de textiles decorativos.

La exposición incluye además la instalación Ciris, del escultor Gerard Mas, inspirada en la trágica historia de Blanca de Castilla, y obras de cerámica de la artista seguntina Aniana Heras, que conecta con la tradición alfarera local desde una visión contemporánea. La propuesta se completa con una serie fotográfica de José Quintanilla, titulada El espejo de Claude, que invita a reflexionar sobre la relación entre el paisaje, la memoria y la estética.
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