Tres bloqueos de diferencial, capacidad de vadeo de 80 centímetros y un avanzado cockpit con cinco pantallas convierten a este nuevo todoterreno en una de las propuestas más ambiciosas del mercado para los amantes de la aventura.
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Tres bloqueos de diferencial, capacidad de vadeo de 80 centímetros y un avanzado cockpit con cinco pantallas convierten a este nuevo todoterreno en una de las propuestas más ambiciosas del mercado para los amantes de la aventura.
La pasión por la aventura y la conducción fuera del asfalto se reencuentran en el Santana Cajal, un todoterreno desarrollado para afrontar los desafíos más exigentes sin renunciar al confort, la conectividad y la tecnología que demandan los conductores actuales.

Su llegada marca un nuevo capítulo para una de las marcas históricas del automóvil español. Santana nació en Linares (Jaén) en el año 1956 bajo el nombre de Metalúrgica de Santa Ana. Tras el cierre en 2011, vuelve a renacer de la mano de un grupo empresarial extremeño con el pick-up 400 ya a la venta y un nuevo 4×4 que recibe el nombre de Cajal y que ha sido desarrollado en colaboración con el grupo asiático BAIC.

Inspirado en la figura del científico Santiago Ramón y Cajal, el modelo adopta el lema ‘Instinto de ir más allá’ para reflejar una filosofía basada en la innovación y la superación de límites. El resultado es un vehículo concebido para quienes buscan una herramienta de trabajo robusta o un compañero de aventuras capaz de desenvolverse en cualquier entorno.

Su presencia transmite fortaleza desde el primer vistazo. La carrocería de líneas rectas, la gran parrilla frontal, la iluminación LED y sus proporciones de 4,79 metros de longitud refuerzan una imagen imponente. A ello se suman detalles prácticos como el portón trasero de doble apertura y la rueda de repuesto integrada.

En el habitáculo, el Santana Cajal apuesta por una experiencia de nivel superior. Destacan los asientos de cuero, el techo panorámico, una excelente habitabilidad y un innovador sistema digital compuesto por cinco pantallas, incluyendo una exclusiva pantalla de 12,8 pulgadas para el pasajero delantero, una solución inédita dentro del segmento de los todoterrenos puros.

Bajo el capó incorpora un motor diésel 2.0 de 163 CV y 390 Nm de par, asociado a una transmisión automática ZF de ocho velocidades. El sistema de tracción integral conectable dispone de reductora y permite seleccionar entre distintos programas para adaptarse a cualquier superficie gracias a sus 11 modos de conducción.

Las credenciales off-road son especialmente destacables. El modelo cuenta con chasis de largueros, 22 centímetros de altura libre al suelo, ángulos de ataque y salida de 37° y 31°, además de una capacidad de vadeo de 80 centímetros. Sin embargo, su gran argumento es la incorporación de tres bloqueos de diferencial, una configuración reservada a un reducido grupo de vehículos especializados.

La dotación tecnológica incluye sistema de sonido con diez altavoces y subwoofer, carga inalámbrica de 50 W, diez puertos de alimentación y avanzadas ayudas electrónicas para la conducción fuera del asfalto. Todo ello acompañado por una capacidad de remolque de hasta 2.500 kilogramos y un depósito de combustible de 85 litros, pensado para recorrer largas distancias lejos de cualquier carretera convencional. Más información en www.santanacars.com
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