La botadura de la segunda unidad de este barco de 50 metros reordena el tablero de los superyates bajo 500 GT mediante una arquitectura híbrida inédita, una pila de combustible de metanol verde y una sala de máquinas horizontal que libera volúmenes para espacios sociales.
Desde el astillero de superyates de La Spezia, en la costa de la región italiana de Liguria, emerge la segunda unidad del Sanlorenzo 50Steel, un modelo que ya ha agotado cinco posiciones con clientes y que está redefiniendo qué significa navegar con menos de 500 GT sin renunciar a escala, confort ni ambición tecnológica. Más que una nueva entrega, la botadura representa la consolidación de una tipología de yate que combina desplazamiento eficiente, inteligencia espacial y una lectura contemporánea del lujo.

El linaje del 50Steel no nace de la nada. Su ADN remite a Almax, la embarcación que marcó un punto de inflexión cuando fue entregada en el verano de 2024 al introducir un sistema de pila de combustible alimentada por metanol verde, capaz de convertirlo primero en hidrógeno y después en electricidad para los consumos a bordo. Este enfoque sitúa al astillero como un actor que empuja los límites de la propulsión limpia en el segmento de los superyates.

El yate tiene una eslora de 50 metros, una manga de 9,40 metros y un calado de 2,96 metros, pudiendo acoger hasta 10 invitados en cinco lujosas cabinas dobles y 9 tripulantes. Va impulsado por motores Twin MAN D2862-LE489 y puede alcanzar una velocidad máxima de 16 nudos.

En el corazón del modelo se encuentra el Hidden Engine Room (HER), un desarrollo patentado que subvierte la lógica tradicional de la sala de máquinas. En lugar de apilar los sistemas técnicos en dos niveles, el HER los organiza horizontalmente y redistribuye las áreas técnicas en la cubierta inferior. El resultado no es solo una ganancia volumétrica: es una nueva coreografía del espacio que permite incorporar un salón adicional dedicado a invitados sin aumentar el tonelaje bruto ni comprometer la eficiencia hidrodinámica.

La segunda unidad recién botada exhibe la firma arquitectónica de Zuccon International Project, reconocible en sus líneas tensas, proporciones equilibradas y perfiles limpios que refuerzan la sensación de potencia contenida. Los interiores, desarrollados por el Style Department de Sanlorenzo, apuestan por una estética hecha a medida donde la continuidad visual entre exteriores e interiores diluye las fronteras entre navegar y habitar. Materiales naturales, luz modulada y circulaciones fluidas construyen una atmósfera que privilegia la privacidad sin sacrificar sociabilidad.

La distribución interior aprovecha al máximo la reconfiguración técnica: las áreas comunes se vuelven más generosas, las zonas de tripulación más funcionales y las cabinas más versátiles. La integración entre ingeniería y diseño se percibe en detalles como los sistemas de gestión energética, la optimización acústica o la ventilación cruzada, todos pensados para una experiencia de navegación silenciosa y estable. Más información en https://www.sanlorenzoyacht.com/en/