Maltas Pilsen y tostada, lúpulo Sladek de perfil floral y herbal y una fermentación prolongada definen esta nueva propuesta cervecera, que apuesta por un amargor moderado y un postgusto largo como señas de identidad sensorial.
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Maltas Pilsen y tostada, lúpulo Sladek de perfil floral y herbal y una fermentación prolongada definen esta nueva propuesta cervecera, que apuesta por un amargor moderado y un postgusto largo como señas de identidad sensorial.
Una nueva propuesta reivindica el valor del tiempo como ingrediente esencial. Rivera Reposada, la última creación de Hijos de Rivera, conecta 120 años de tradición cervecera con una filosofía contemporánea que entiende el reposo como energía contenida y preparación para lo que está por venir.

La receta parte de una base clásica reinterpretada con precisión técnica. Combina maltas Pilsen y tostada, que aportan equilibrio entre frescura y profundidad, junto al lúpulo Sladek, responsable de delicados aromas florales y herbales, matizados con sutiles notas afrutadas. La levadura propia de Hijos de Rivera imprime carácter, mientras que el prolongado proceso de fermentación y maduración define su personalidad: una cerveza de cuerpo medio, maltosidad equilibrada y amargor moderado, con un postgusto largo y sabroso.

La premisa de esta cerveza tan especial es clara: el reposo no implica inactividad, sino un estado activo que permite recuperar impulso. Este concepto se traduce tanto en su elaboración pausada como en su identidad visual y narrativa. Bajo el lema ‘Reposada para lo que venga’, la marca propone una nueva manera de experimentar el tiempo, entendiendo que detenerse también es avanzar.

La campaña audiovisual refuerza esta visión con una estética cuidada y una narrativa envolvente que invita a observar, respirar y saborear con conciencia. Tendrá presencia en diversos medios de comunicación y plataformas, consolidando un universo creativo propio que trasciende el producto.
En palabras de Ramón de Meer, director de Marketing de Hijos de Rivera, esta cerveza nace de la pasión por el detalle y el cuidado en cada fase del proceso. Ese enfoque se percibe en cada matiz: desde la selección de ingredientes hasta la construcción de una experiencia hedonista y social, pensada para compartir sin prisas.
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