Richard Mille RM HJ-02: doce relojes únicos

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Una colección que explora la relación entre mecánica, color y alta joyería desde una perspectiva contemporánea a través de doce piezas únicas que incluyen más de 1.399 piedras preciosas y ornamentales por reloj y un nuevo calibre tourbillon automático CRMT2 de manufactura.

La relojería de alta gama y la creación joyera se fusionan en el RM HJ-02 Tourbillon Automático Manufactura, una colección que inaugura el segundo capítulo de la saga High Jewellery de Richard Mille. Concebida como un universo visual inmersivo, la propuesta celebra dos décadas de creación femenina a través de doce piezas únicas agrupadas en cuatro universos cromáticos: rosa, violeta, azul y verde.

La colección destaca por una visión en la que la joyería no se limita a decorar el reloj, sino que forma parte de su propia arquitectura. Cada piedra influye en la identidad de la pieza, modelando volúmenes, reflejos y contrastes. El resultado es una composición donde la luz y el color recorren la caja, la hebilla y el movimiento mediante una construcción cuidadosamente estudiada.

Uno de los elementos más llamativos reside en el trabajo de engaste desarrollado íntegramente en los talleres de la firma. Las técnicas snow, grain y serti clos organizan la distribución cromática a través de 1.399 piedras preciosas y ornamentales presentes en cada reloj. Rubíes, zafiros, diamantes, esmeraldas y turmalinas Paraíba conviven con materiales como malaquita, crisoprasa, turquesa y nácar para crear una estética de gran riqueza visual.

La inspiración procede del Art Déco, aunque reinterpretada bajo los códigos contemporáneos de la manufactura. La característica caja tonneau abandona la continuidad de sus curvas tradicionales para incorporar planos superpuestos, interrupciones asimétricas y transiciones más marcadas. Este complejo desarrollo exigió más de un año de trabajo específico, dentro de un proceso global que superó los tres años.

En el plano mecánico, el protagonismo recae en el nuevo calibre Manufactura tourbillon automático CRMT2 con reserva de marcha de más de 50 horas, desarrollado simultáneamente junto a la caja y la esfera. Esta estrategia permitió integrar desde el origen los componentes relojeros y joyeros, logrando una continuidad visual poco habitual entre movimiento y exterior.

El movimiento esqueletizado incorpora elementos destacados como un barrilete de rotación rápida, un tourbillon de inercia variable y un rotor de oro engastado, que combina rendimiento técnico y expresión estética. Las piedras preciosas se integran directamente en la estructura mecánica, reforzando una identidad en la que la decoración no oculta la función, sino que la amplifica visualmente.

Las doce creaciones del RM HJ-02 representan una exploración de los límites entre alta relojería, diseño y alta joyería, donde la complejidad técnica y la libertad creativa comparten el mismo protagonismo. Más información en https://www.richardmille.com/es

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