La alta relojería redefine el lujo a través de la física de los materiales. Esta última colección incorpora una esfera moldeada mediante aleaciones orgánicas y partículas metálicas con el calibre automático ML1000, garantizando una autonomía precisa de 60 horas.
La búsqueda de piezas verdaderamente exclusivas encuentra un nuevo camino en el AIKON-IC Frozen Carbon. Esta innovadora propuesta fusiona la maestría de la artesanía suiza con el diseño vanguardista contemporáneo, ofreciendo una estética visual impactante donde la tecnología de vanguardia dialoga de forma directa con la elegancia técnica tradicional.

El secreto reside en una esfera que nunca se repite. Moldeada mediante la unión de fibras de carbono, pigmentos y partículas metálicas, cada superficie genera un dibujo orgánico similar a las vetas del mármol. Este proceso aleatorio convierte a cada ejemplar de la colección en un diseño único e irrepetible.

Para satisfacer diversos estilos, la línea propone seis interpretaciones diferenciadas. Destacan variantes sofisticadas como la versión Bronze, cuya caja evoluciona con el tiempo al desarrollar una pátina propia, y la edición Damas, fabricada en un exclusivo acero de Damasco y limitada a 500 piezas para coleccionistas exigentes.

La firma complementa esta gama con la serie de esferas Deep Forest, impregnada de matices verdes naturales, junto a los dinámicos AIKON-IC Frozen Colors. Estas últimas propuestas introducen tonalidades vibrantes como rojo, turquesa y violeta, dotando a cada modelo de una marcada identidad visual urbana.

Debajo de esta envolvente arquitectura estética late una ingeniería suiza excepcional. El corazón del reloj alberga el calibre automático ML1000, desarrollado junto a Soprod. Visitable a través del fondo de cristal de zafiro, este movimiento destaca por ofrecer una precisión diaria de -4/+4 segundos.

Precio: desde 3.390 € (Bronze y Deep Forest) hasta 4.590 € (Edición Damas). Más información en www.mauricelacroix.com