Longines Master Collection Chronograph Moonphase

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El nuevo modelo de la colección Master integra un calibre automático de rueda de pilares con 66 horas de reserva de marcha en una caja de oro rosa de 18 quilates, reinterpretando la alta relojería clásica desde una elegancia contemporánea y funcional.

Una de las incorporaciones más sofisticadas de la firma suiza Longines combina elementos propios de la alta relojería, como precisión técnica, elegancia y legado histórico. Así es como nace el Longines Master Collection Chronograph Moonphase en oro rosa, una pieza que además de medir el tiempo lo interpreta.

La Longines Master Collection es, desde hace años, el territorio donde la marca concentra su savoir-faire más depurado. Cada modelo responde a una filosofía clara: movimientos mecánicos exclusivos, diseño atemporal y una ejecución artesanal que honra casi dos siglos de tradición relojera. Esta nueva versión en oro rosa de 18 quilates refuerza esa identidad y eleva la colección a un nivel aún más exclusivo.

El protagonismo estético recae en una caja de 42 mm, equilibrada y rotunda, con un grosor de 14,40 mm que subraya su carácter mecánico sin resultar excesivo. La corona, también en oro rosa, luce el emblemático reloj de arena alado. Tanto el cristal frontal como el fondo visto están realizados en zafiro, permitiendo admirar el movimiento y garantizando resistencia y durabilidad. El tratamiento antirreflejos multiplica la legibilidad, un detalle técnico clave en un reloj de estas prestaciones.

La esfera plateada con decoración de grano de cebada sirve de escenario para una lectura clara y sofisticada. Los números árabes pintados y las agujas de acero azul aportan contraste, profundidad visual y un guiño a la relojería clásica. Cada contador está dispuesto con precisión matemática para mantener una armonía visual impecable, algo esencial en un cronógrafo con múltiples complicaciones.

En su interior late el calibre automático Longines L687.5, un movimiento exclusivo de rueda de pilares, considerado el estándar más alto en cronografía. Funciona a 28.800 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha de hasta 66 horas. La incorporación de una espiral de silicio mejora la estabilidad, la resistencia a campos magnéticos y la precisión a largo plazo, situando al reloj en la vanguardia técnica sin renunciar a la tradición.

Las funciones se despliegan con una lógica elegante: cronógrafo, calendario completo y fases de la Luna conviven en equilibrio. Destacan la aguja central de fecha con punta en forma de medialuna, el contador de 12 horas con fase lunar a las 6, el de 30 minutos con día y mes a las 12 y el pequeño segundero con indicador de 24 horas a las 9.

El conjunto se completa con una correa de piel de caimán marrón y hebilla de oro rosa 5N de 18 quilates, reforzando esa sensación de lujo sereno que define a Longines: una elegancia que no necesita alzar la voz para imponerse.

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