Reinterpreta uno de los relojes más icónicos del diseño del siglo XX desde una perspectiva arquitectónica y claramente futurista, con una caja angular de gran presencia y un movimiento automático esqueletizado con 80 horas de reserva de marcha.
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Reinterpreta uno de los relojes más icónicos del diseño del siglo XX desde una perspectiva arquitectónica y claramente futurista, con una caja angular de gran presencia y un movimiento automático esqueletizado con 80 horas de reserva de marcha.
Medir el tiempo no consiste solo en contar segundos, sino en provocar sensaciones. La relojería más expresiva entiende el reloj como un objeto cultural, capaz de condensar historia, innovación y diseño en un mismo gesto. Bajo esa premisa nace el Hamilton Ventura Edge Skeleton, una reinterpretación que se atreve a romper con lo establecido.

El punto de partida es un icono. Desde su debut en 1957, el Ventura original destacó por una estética radical firmada por Richard Arbib, convirtiéndose en un símbolo de vanguardia. Esta nueva versión no replica aquel diseño, sino que lo reformula desde un lenguaje contemporáneo, apostando por una arquitectura angular y escultórica que se aleja de los contornos escalonados tradicionales.

La caja de 51 x 47,1 mm presenta una silueta poderosa, casi futurista, disponible en acero inoxidable o con revestimiento negro PVD. Su geometría asimétrica refuerza la sensación de movimiento constante y el cristal de zafiro con doble tratamiento antirreflejos protege una esfera que se construye en dos capas: una placa superior de latón esqueletizado y una inferior de cristal mineral tintado con un degradado que pasa de la opacidad profunda a una transparencia ahumada.

Este juego de luz y sombra revela progresivamente la mecánica interna, generando una experiencia visual dinámica, casi cinematográfica. Bajo ella, una estructura metálica martillada aporta textura y profundidad, evocando superficies minerales y reforzando el carácter arquitectónico del conjunto.

En el interior late el calibre automático esqueletizado H-10-S con 80 horas de reserva de marcha, 25 rubíes y espiral Nivachron, ofrece una mayor resistencia frente a campos magnéticos, cambios de temperatura y golpes. La mecánica no se oculta: forma parte del discurso estético y se integra como un elemento vivo dentro del diseño.

Las agujas esqueletizadas, realzadas con inserciones de Super-LumiNova X1, garantizan la legibilidad incluso en condiciones de baja luz, al tiempo que dialogan visualmente con el entramado calado de la esfera. Todo está pensado para que forma y función avancen en la misma dirección.

La experiencia se completa con una correa de caucho negro, que refuerza el carácter contemporáneo y asegura comodidad en el uso diario, y una resistencia al agua de 5 bares, suficiente para acompañar la vida urbana sin concesiones. A la venta por 1.895 euros en acero y por 1.995 euros revestido de PVD negro. Más información en www.hamiltonwatch.com
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