Ferrari Tailor Made: tradición y vanguardia en doce cilindros

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Un V12 atmosférico de 6,5 litros, 830 CV y una carrocería iridiscente desarrollada a medida sirven de base para una creación única que fusiona ingeniería extrema, artesanía contemporánea y cultura coreana en clave Gran Turismo.

Hablar hoy de automóviles de lujo ya no implica únicamente cifras de potencia o velocidad punta. El vehículo se ha convertido en un objeto cultural, en una plataforma donde diseño, arte y tecnología dialogan al más alto nivel. Ese enfoque es el que da forma al Ferrari 12Cilindri Tailor Made, una interpretación única del Gran Turismo moderno concebida como obra de arte rodante para el mercado surcoreano.

Este proyecto especial nace del programa Tailor Made, la máxima expresión de personalización de Ferrari, y es el resultado de casi dos años de colaboración multidisciplinar entre Europa, Asia y Norteamérica. Al centro del proceso creativo se sitúa la unión entre el Centro Stile Ferrari, el departamento de ingeniería de Maranello y la visión curatorial de COOL HUNTING, junto a un grupo de jóvenes artistas coreanos que aportan una lectura contemporánea de su herencia cultural.

El exterior del vehículo es inmediatamente reconocible por su exclusivo acabado Yoonseul, un color transicional desarrollado específicamente para este proyecto. Inspirado en la cerámica celadón coreana, el pulso urbano de Seúl y el reflejo del sol sobre el mar, el tono muta entre verdes, violetas y matices azules, generando un efecto iridiscente que cambia con la luz. Este tratamiento cromático se ve reforzado por una gráfica adicional, un tono más oscuro aplicado mediante la misma pintura especial, que traduce visualmente el sonido del motor V12 en una composición artística sobre la carrocería.

El interior eleva aún más el discurso conceptual. La artista Dahye Jeong reinterpreta la tradición del tejido de crin de caballo, integrando su trabajo en múltiples superficies del habitáculo. Sus patrones se trasladan a un tejido tridimensional utilizado por primera vez en un Ferrari, presente en asientos, suelos y paneles blandos. La misma geometría aparece serigrafiada en el techo de cristal, proyectando sombras cambiantes en el interior, mientras que una pieza tejida a mano con crin mongola se integra en el salpicadero como una auténtica obra de arte funcional.

La exploración material continúa con las aportaciones de Hyunhee Kim, cuya investigación sobre la transparencia se manifiesta en los escudos de Scuderia Ferrari, las tapas de las ruedas, el emblema lateral y el Cavallino Rampante, todos ellos reinterpretados en clave translúcida. En el interior, esta estética se extiende al túnel central y a una placa conmemorativa realizada en caligrafía tradicional coreana. Incluso el maletero alberga un estuche artesanal que funciona como equipaje y custodia una llave Ferrari personalizada.

El color blanco se convierte en hilo conductor gracias a la visión de TaeHyun Lee, cuya reinterpretación contemporánea del lacado tradicional da lugar a pinzas de freno blancas y levas de cambio del mismo tono, un estreno absoluto en un Ferrari de fábrica. Todo ello convive con la base técnica del 12Cilindri, heredera de los grandes Gran Turismo de los años cincuenta y sesenta.

Bajo el capó delantero late un V12 atmosférico de 6,5 litros, capaz de entregar 830 CV a 9.250 rpm y estirarse hasta 9.500 rpm, asociado a una transmisión DCT de ocho velocidades. Las cifras hablan por sí solas: 0 a 100 km/h en 2,9 segundos y una velocidad máxima superior a 340 km/h, apoyadas por aerodinámica activa integrada y un equilibrio de pesos casi perfecto.

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