El año 2025 finalizó en nuestro país con más de 53.000 puntos de recarga pública para vehículos eléctricos, un crecimiento interanual del 37%, mientras el indicador global de electromovilidad alcanzó los 22,9 puntos sobre 100, acercándose progresivamente a la media europea.
El paisaje urbano e interurbano empieza a llenarse de nuevos puntos de recarga, una señal visible de que la electrificación del transporte avanza. A cierre de 2025, España cuenta con 53.072 puntos de recarga de acceso público, una cifra que supone un incremento del 37% respecto a 2024 y marca el mayor crecimiento anual desde que ANFAC elabora su Barómetro de Electromovilidad.

El dato es especialmente relevante si se tiene en cuenta que durante 2025 se instalaron 14.347 nuevos puntos, consolidando un despliegue sin precedentes. Sin embargo, no todo el crecimiento se traduce en uso real: uno de cada cuatro puntos instalados no está operativo. En total, 16.340 cargadores públicos permanecen fuera de servicio, ya sea por averías o por falta de conexión a la red eléctrica. Si todos estuvieran activos, el país superaría los 69.000 puntos de recarga.

Este desequilibrio explica por qué el indicador de infraestructura de recarga avanza de forma más moderada que el mercado. En 2025 se sitúa en 13,2 puntos sobre 100, frente al fuerte impulso del indicador de penetración del vehículo electrificado, que crece 11,2 puntos hasta alcanzar los 32,6. El anuncio del plan MOVES III en abril fue determinante: desde junio, la cuota de matriculaciones electrificadas se mantuvo por encima del 20%, y España superó por primera vez las 100.000 ventas anuales de turismos eléctricos.

El resultado combinado sitúa el indicador global de electromovilidad en 22,9 puntos, 7,4 más que el año anterior, recortando distancia con la media europea (35,5 puntos). A nivel territorial, Madrid, Navarra y Cataluña lideran el ranking, con especial mención a Madrid, que roza los valores medios europeos gracias a un crecimiento anual de 12,4 puntos.

En infraestructura, el avance más notable se produce en la carga rápida. Los puntos de más de 150 kW aumentaron un 58%, alcanzando 5.151 unidades, aunque solo representan cerca del 10% de la red total. La mayoría se concentra en zonas interurbanas, pero siguen siendo insuficientes para cubrir desplazamientos largos con tiempos competitivos.

En paralelo, los puntos de baja potencia (hasta 22 kW) continúan dominando la red con alrededor del 70% del total, lo que implica tiempos de recarga superiores a tres horas. Un escenario que contrasta con la capacidad técnica actual de los vehículos, ya preparados para potencias superiores a los 100 kW.

Mientras países como Países Bajos, Noruega o Alemania mantienen el liderazgo europeo, España avanza con paso firme pero desigual. El despliegue existe, el mercado responde y el usuario empieza a confiar, aunque la red todavía necesita coherencia, velocidad y fiabilidad para que el vehículo eléctrico sea, definitivamente, una opción para todo.