El Omega Speedmaster regresa a la órbita lunar

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Más de cinco décadas después del último vuelo tripulado alrededor de la Luna, una misión de diez días incorpora un reloj certificado por la NASA, fabricado en titanio y con nuevas capacidades, diseñado específicamente para soportar condiciones extremas del espacio.

El Omega Speedmaster vuelve a ocupar un lugar clave en la exploración espacial. La misión Artemis II marca el regreso de los vuelos tripulados alrededor de la Luna, y con ella, la continuidad de una tradición donde la precisión técnica y la fiabilidad resultan esenciales para cada operación.

En esta nueva etapa, cada detalle cuenta. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen portan un instrumento certificado para uso espacial, integrado en el inventario oficial de hardware de vuelo de la NASA. No se trata solo de medir el tiempo, sino de garantizar rendimiento en condiciones extremas.

El modelo elegido es una evolución contemporánea del icónico reloj. El Speedmaster X-33 combina tecnología de cuarzo con una construcción en titanio de grado 2, lo que asegura resistencia, ligereza y durabilidad. Su diseño responde a exigencias reales del entorno espacial, donde cada componente debe superar estrictos estándares.

Este reloj forma parte de una herencia consolidada. Desde 1969, el Speedmaster ha estado presente en todas las misiones lunares tripuladas, convirtiéndose en un símbolo de la relojería vinculada a la exploración. Su denominación Moonwatch refleja su papel en hitos históricos. A diferencia de sus predecesores mecánicos, esta versión introduce nuevas capacidades. La pantalla digital retro, integrada bajo las agujas analógicas, ofrece funciones como cronógrafo, GMT, alarma y calendario, aportando versatilidad operativa en situaciones donde la precisión es determinante.

El desarrollo del X-33 responde a una lógica colaborativa. Fue diseñado junto a astronautas como Thomas Stafford, comandante del Apolo 10, lo que refuerza su carácter como herramienta concebida desde la experiencia directa en misiones espaciales.

En términos técnicos, el reloj presenta una caja de 42,25 milímetros y un peso aproximado de 112 gramos. El cristal de zafiro antirreflectante y su resistencia al agua de hasta 30 metros completan un perfil orientado a la funcionalidad y la durabilidad.

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