En el paddock y fuera de él, la precisión se ha vuelto cuestión de estilo: titanio ligero, fibra de carbono y un calibre de manufactura B01 con 70 horas de reserva acompañan al piloto español con un cronógrafo que combina adrenalina y elegancia, en edición limitada de 1.959 unidades.
Bajo los focos del circuito y lejos del rugido de los motores, Fernando Alonso estrena un instrumento de precisión que habla el mismo lenguaje que su pilotaje: seguro, refinado y con carácter. El Breitling Navitimer B01 Chronograph 43 Aston Martin Aramco Formula One Team no es solo un instrumento para medir el tiempo, sino una pieza que traslada la estética de la Fórmula 1 a la vida cotidiana del bicampeón, mezclando ingeniería de competición con el gusto por el diseño y el detalle que define tanto al piloto como al universo Aston Martin.

La velocidad siempre ha sido más que movimiento: es método, medición y carácter. En el territorio donde confluyen la alta relojería y el automovilismo de élite, el tiempo no solo se registra, se interpreta. Ese principio compartido articula la nueva etapa que conecta a Breitling y Aston Martin, dos iconos del rendimiento, una alianza construida sobre precisión técnica, diseño funcional y una narrativa histórica que se remonta a los orígenes del cronometraje deportivo y las carreras modernas.

Esta asociación opera en varios niveles: tecnológico, estético y cultural. Abarca tanto los vehículos de alto rendimiento fabricados en Gaydon y St Athan como el programa de Fórmula 1 del equipo Aston Martin Aramco, estableciendo una continuidad entre el laboratorio de competición y la carretera. Más allá del patrocinio visible en el monoplaza y la indumentaria del equipo, la alianza se apoya en valores comunes como precisión, artesanía e ingeniería de alto nivel y en una historia paralela donde cronógrafos y deportivos han evolucionado como instrumentos al servicio de la velocidad.

El fruto de esta convergencia es el reloj Breitling Navitimer B01 Chronograph 43 Aston Martin Aramco Formula One Team, una pieza que devuelve al Navitimer a su ecosistema natural: la pista. Limitado a 1.959 unidades, cifra que homenajea el debut de Aston Martin en la Fórmula 1, el reloj no es un mero ejercicio estético, sino una reinterpretación funcional del clásico cronógrafo de aviación adaptada al universo de las carreras contemporáneas.

La primera gran novedad técnica es su caja de titanio de 43 milímetros, inédita en un Navitimer, que reduce peso sin sacrificar rigidez estructural. El acabado pulido del bisel dialoga con una esfera de fibra de carbono, material directamente asociado a la cabina de un monoplaza, reforzando la coherencia conceptual entre automóvil y reloj. El tono Aston Martin Racing Green y los detalles en verde lima replican la identidad cromática del equipo, creando una lectura visual inmediata incluso a alta velocidad.

La ergonomía ha sido pensada para uso real en condiciones exigentes. La correa de piel texturizada, inspirada en arneses de competición, combina resistencia y confort, mientras que los índices y agujas con Super-LumiNova optimizan la legibilidad nocturna y tiene una resistencia al agua hasta 30 metros.

El verdadero motor de la pieza se revela a través del fondo de caja de zafiro atornillado. En su interior late el calibre de manufactura Breitling 01, un cronógrafo de rueda de pilares y embrague vertical certificado por el COSC. Sus 70 horas de reserva de marcha garantizan estabilidad de precisión incluso tras un fin de semana sin uso. El rotor negro mate, fabricado en tungsteno con recubrimiento PVD de alta durabilidad, incorpora el logotipo del equipo de Fórmula 1 y subraya el carácter exclusivo de esta edición.

Los detalles de grabado refuerzan el sentido de colección: ‘One of 1959’ identifica cada pieza dentro de la serie limitada, y la inscripción ‘Instruments for Drivers’ conecta el reloj con la tradición histórica de cronógrafos concebidos como herramientas para profesionales del volante y la aviación. La disposición de los totalizadores de 30 minutos y 12 horas, junto con la ventana de fecha y el segundero central, mantiene la arquitectura clásica del Navitimer al tiempo que la integra en un lenguaje contemporáneo de competición.

El reloj funciona como un puente entre épocas, evocando los días en que el Navitimer servía como instrumento de cabina para pilotos, pero lo hace con materiales y acabados propios de la Fórmula 1 moderna. Precio: 11.500 euros. Más información en www.breitling.com