Un peso de apenas 173 kg, hasta 247 CV en configuración de circuito y el primer sistema de frenos carbocerámicos homologado marcan esta edición limitada de 500 unidades numeradas, que introduce soluciones derivadas de MotoGP en una motocicleta diseñada para la carretera.
La Ducati Superleggera V4 Centenario es una motocicleta que nace como una declaración radical de innovación, ligereza y rendimiento, concebida para llevar al extremo las posibilidades de una superbike homologada para carretera.

La edición está limitada a solo 500 unidades numeradas, lo que la convierte en una pieza de coleccionismo altamente exclusiva. Cada ejemplar refleja una filosofía clara: explorar nuevos territorios técnicos sin concesiones, elevando los estándares de la industria motociclista.

Uno de sus mayores hitos es la incorporación de un sistema de frenos con discos carbocerámicos, una primicia mundial en motos de producción homologadas. Esta tecnología garantiza una resistencia térmica superior, menor peso y una reducción significativa de la inercia, mejorando la agilidad y precisión en curva.

La innovación continúa en la suspensión, con la primera horquilla de fibra de carbono montada en una moto de calle. Este componente reduce masa no suspendida y mejora la sensibilidad del tren delantero, aportando un control más preciso en situaciones de conducción exigente.

El uso extensivo de materiales avanzados define su arquitectura. Chasis, basculante, llantas y carenado están fabricados en fibra de carbono, siguiendo procesos propios de la industria aeroespacial. Esta construcción permite alcanzar un peso de 173 kg, que desciende a 167 kg con el kit de circuito incluido.

En el corazón de la máquina se encuentra el motor Desmosedici Stradale R 1100, un bloque desarrollado específicamente para este modelo. Con una potencia de 228 CV -que asciende a 247 CV en configuración de competición-, ofrece una relación peso-potencia de 1,48 CV/kg, situándose en cifras inéditas. Este propulsor incorpora soluciones propias de competición, como válvulas de titanio, cigüeñal aligerado y distribución desmodrómica ajustada manualmente, lo que refuerza tanto su rendimiento como su exclusividad. Cada unidad incluye una placa firmada por el técnico responsable del ajuste.

La aerodinámica también juega un papel clave. Los alerones y elementos derivados de MotoGP generan carga incluso en inclinación, mejorando el agarre y la estabilidad en curva. El diseño no es solo estético, sino funcional, pensado para maximizar el rendimiento en pista.

A nivel electrónico, integra un paquete avanzado con sistemas de control derivados de competición, que optimizan tracción, frenada y aceleración. Estas ayudas permiten trasladar tecnologías de MotoGP a un uso accesible, incluso para pilotos no profesionales.

La estética se articula en torno al color Rosso Centenario, un tono profundo que conecta pasado y futuro. Este lenguaje visual refuerza la identidad de una moto concebida como objeto de deseo, donde cada detalle, desde el titanio hasta el carbono, responde a una búsqueda obsesiva de perfección.