La alta relojería se adentra en el territorio experimental con una edición limitada de 19 unidades de solo 43,20 gramos, fabricada en titanio ceramizado y dotada de tourbillon, que traslada soluciones propias del automovilismo de competición al diseño y la arquitectura mecánica.
La frontera entre la ingeniería automovilística y la relojería de vanguardia se difumina en una creación concebida como un auténtico laboratorio de ideas. Inspirado en la lógica de los concept-cars, el reloj Chopard Zagato Concept Lab One nace como escaparate técnico, estético y material de una colaboración que explora nuevas formas de aligerar, proteger y exhibir la mecánica.

El diseño se articula en torno a una arquitectura tubular, heredera directa de los chasis empleados en los coches de carreras. El movimiento se estructura mediante una red de tubos que optimiza la rigidez y distribuye las tensiones en caso de impacto, una solución inédita trasladada del automovilismo a la relojería. Esta construcción no solo reduce el peso, sino que redefine la manera en que la mecánica se integra en la caja.

Uno de los elementos más distintivos son las asas móviles de diseño tubular, que no están fijadas de forma rígida, sino que giran hasta 45 grados a cada lado para adaptarse a la muñeca. Este sistema mejora la ergonomía y refuerza el carácter técnico del conjunto. La corona, inspirada en los engranajes de los diferenciales, incorpora un motivo de volante grabado, un guiño directo al universo de la competición.

La lectura de la hora combina legibilidad y estética contemporánea. La platina del movimiento actúa como esfera y está decorada con el motivo ‘Z’ en relieve, biseles rodiados y logotipos también tratados en rodio. Un cristal tipo glassbox, tanto en el frontal como en el fondo, prolonga visualmente la carrura y permite una visión completa del movimiento, subrayando su carácter escultórico.

En edición limitada de 19 piezas, el protagonismo técnico recae en el titanio ceramizado, presente en la caja de 42 mm, los puentes y la platina. Este material, obtenido mediante un proceso de electroplasma, alcanza una dureza de 1000 Vickers y ofrece una resistencia a golpes y arañazos comparable a la cerámica, con la ventaja de una ligereza extrema. El resultado es un reloj de 43,20 gramos con correa incluida, una cifra excepcional en el ámbito de la alta relojería.

En su interior late el calibre L.U.C 04.04-L, un movimiento de carga manual certificado como cronómetro por el COSC. Evolución del histórico Engine One Tourbillon, adopta ahora una forma redonda y conserva el indicador de reserva de marcha inspirado en un medidor de combustible. El sistema de absorción de golpes mediante silent blocks y brazos de palanca integrados en la carrura protege el movimiento como si se tratara del motor de un coche de alto rendimiento.

El tourbillon de 60 segundos, con jaula de aluminio, el volante Variner y la espiral con curva terminal Phillips completan una mecánica pensada para reducir peso sin comprometer precisión, reflejando la obsesión compartida por el rendimiento y la innovación. Más información en www.chopard.com