Bang & Olufsen convierte el sonido en escultura

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Madera de palisandro, incrustaciones de nácar y 18 drivers personalizados forman parte de las nuevas ediciones limitadas del Beolab 90, una serie de solo diez parejas por versión creada para celebrar el centenario de la marca danesa desde el diseño artesanal.

Pocas veces un altavoz consigue provocar la sensación de estar delante de una pieza de diseño antes incluso de escuchar una sola nota. Eso es lo que ocurre con los nuevos Beolab 90 Monarch Edition y Beolab 90 Zenith Edition, dos interpretaciones del icónico sistema acústico de Bang & Olufsen que llevan la idea de lujo tecnológico hacia un terreno mucho más emocional y casi escultórico.

La firma danesa cierra así su serie Atelier de aniversario, una colección creada para celebrar cien años de historia reinterpretando el Beolab 90 desde distintas perspectivas materiales. Después de las ediciones Shadow, Mirage y Titan, llegan ahora dos versiones donde el tacto, la luz y las superficies tienen prácticamente el mismo protagonismo que el sonido.

La Monarch Edition es probablemente la más cálida visualmente. El trabajo realizado con las láminas de palisandro recuerda al mobiliario danés clásico de mediados del siglo XX, aunque reinterpretado con un lenguaje mucho más contemporáneo. Las piezas de madera siguen las curvas del cuerpo de aluminio creando un efecto envolvente muy orgánico, casi fluido, especialmente cuando la luz golpea los distintos ángulos.

Uno de los detalles más interesantes aparece en los pequeños nudos de madera que unen las láminas. No son únicamente decorativos: generan una sensación de continuidad artesanal que hace que el altavoz parezca construido como un objeto único y no como un producto tecnológico convencional. El contraste entre el aluminio en tonos ocre y la calidez natural de la madera termina de reforzar esa personalidad sofisticada.

En el lado opuesto aparece la Zenith Edition, mucho más fría, futurista y casi arquitectónica. Aquí el protagonismo recae sobre miles de pequeñas esferas de aluminio anodizado repartidas en paneles curvos que cambian de aspecto constantemente según la luz del entorno. El efecto visual recuerda al brillo interior de una perla o incluso a ciertas instalaciones artísticas contemporáneas.

Bang & Olufsen también introduce detalles de nácar y superficies tratadas con acabados mate y pulidos que aportan profundidad visual. El frontal mecanizado, inspirado en la textura de una ostra, demuestra hasta qué punto la marca ha querido convertir el Beolab 90 en algo más cercano a una obra de diseño industrial que a un simple sistema de sonido doméstico.

Detrás de esa apariencia casi museística sigue estando uno de los altavoces más avanzados de la firma. Cada unidad mantiene los 18 drivers personalizados y la conocida tecnología beam-forming de Beolab 90, capaz de adaptar la dirección del sonido dependiendo del espacio y la posición del oyente. Tecnología extrema escondida bajo materiales tratados con precisión casi artesanal.

Las nuevas ediciones, limitadas a solo diez parejas cada una, debutarán en la tienda Culture Store de San Francisco, el mayor showroom de Bang & Olufsen en el mundo. Cada conjunto incluye certificado de autenticidad y una pequeña escultura de aluminio inspirada en el diseño del propio altavoz, un detalle que deja bastante claro que aquí el coleccionismo importa tanto como la acústica. Más información en https://www.bang-olufsen.com/es/us

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